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jueves, 26 de noviembre de 2015

¿Qué es la Vitamina D3 y por qué nos la receta el pediatra?

Probablemente al acudir a las primeras consultas con tu pediatra, éste te recomendó dar cada día unas gotitas de vitamina D3 a tu bebé para evitar el raquitismo, ¿cierto? Hoy te explico qué es y por qué se receta este complemento.

¿Qué es el raquitismo? El raquitismo es una enfermedad propia de la infancia, producida por la falta de vitamina D encargada de equilibrar la cantidad de calcio y fósforo en nuestro cuerpo, y por una mala alimentación, lo que conlleva la deformación de los huesos. 

La vitamina D la desarrolla nuestra piel cuando toma contacto con los rayos solares, pero aún así necesita que ésta se transforme y se absorba en nuestro organismo, para lo que necesitamos la ayuda de alimentos o, en este caso, suplementos vitamínicos.


Lógicamente quien vive en lugares con escasa luz solar o en espacios cerrados durante mucho tiempo, no podrá tener suficiente vitamina D solo con la ayuda de la alimentación, ya que la principal fuente es escasa o inexistente. Es por ello que, con la costumbre generalizada de tener a los bebés "encerrados" en casa o muy tapados desde el nacimiento, les hace más propensos a sufrir de raquitismo y debido a ello los pediatras aconsejan la toma diaria de esta vitamina. Por otra parte, y dado que esta afirmación se basa en creencias y no en evidencias (como cita Carlos González en su libro "Un regalo para toda la vida") también hay pediatras que opinan que con sacar más a los niños a la calle y exponerlos a la luz sin cremas de protección solar, se evita, de una forma más natural, la enfermedad.


¿Cómo podemos transformar la vitamina D? Los lácteos son algunos de los alimentos necesarios para "adoptar" o "transformar" esa vitamina que genera nuestra piel al contacto con los rayos solares. Entonces muchas madres se preguntarán, pero si yo le doy leche materna o leche de fórmula ¿no es suficiente?.

Como en todo hay variedad de opiniones. Hay quien cree que en la leche materna no se encuentra la suficiente dosis de vitamina D que los bebés necesitan, por lo que administran el suplemento (o recomiendan la leche artificial que está enriquecida). Pero estudios afirman que la leche materna tiene las vitaminas y proteínas suficientes que un bebé necesita para poder desarrollarse y crecer, tanto física, sensorial como psíquicamente. De hecho, en la publicidad de muchas leches de fórmula se recuerda que es casi igual que la materna, con sus mismas propiedades y beneficios. Casi, no igual ni superior. No obstante si la madre no toma baños solares, no generará la vitamina D suficiente, por lo que el bebé será más propenso a padecer raquitismo. 

La Liga de la Leche, al respecto y a modo de resumen, se hace eco de la controversia y afirma que sí es necesario un aporte de vitamina D para los bebés aunque no es clara en cómo debe ser suministrada (si por luz solar directa o mediante la receta pediátrica)


¿Por qué la debe tomar durante un año? La OMS, la Asociación Pediátrica Americana (APA) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) concluyen que cuando el niño toma 1 litro de leche diario ya no necesita un aporte extra de vitamina D y es en torno al año cuando los niños toman esa cantidad de leche- lácteos.

¿Existen casos en los que se recomiende directamente la toma diaria del frasco de vitamina D? Sí, y estos son:
- bebés prematuros y de bajo peso
- bebes amamantados pero que no reciben luz solar, por su situación cultural o religiosa
- bebés amamantados pero que sus madres no reciban luz solar, por situación cultural o religiosa
- lactantes de pieles oscuras
- cuando se usa protección solar

martes, 1 de septiembre de 2015

Breve historia de un destete

Sabemos que en la vida las cosas no siempre suceden como las planeamos. En los cursos de preparación al parto deberían tener un cartel con luces de neón en el que pusiera:

"deja de hacer planes con hijos, no te van a servir para nada" 


Uno de mis planes, o mejor dicho, de mis intenciones, era que Maya tuviese lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses y que después lo hiciera hasta que ella quisiera. Si tenía dos años y seguía dándole el pecho, por mi parte no había ningún inconveniente. 

A los seis meses y medió, Maya dejó de mamar. Así de la noche a la mañana. De la misma manera que comenzó, lo dejó. 

Recuerdo los primeros días de lactancia y no fueron fáciles. Maya succionaba rozando los pezones contra su paladar  haciéndome unos pequeños callos. Temía el momento de cada toma. El dolor me hacía pensar "y si le doy un poco de leche de fórmula y descanso una toma..." pero el instinto (y mi cabezonería) me decía que debía aguantar un poco más.

Justo cuando ya casi no podía más y estaba decidida a tirar la toalla, fui a la matrona y observó la succión de Maya. Todo estaba correcto, su cabeza, la posición de los labios, la abertura de la boca... me recomendó ponerme aceite de oliva y dejarme los pechos al aire todo el tiempo que pudiera. Sin darme cuenta los callos y el dolor habían desaparecido. La lactancia comenzaba a ser ese momento de intimidad, relajación y conexión que ambas necesitábamos, después de los primeros días de frenesí.

A los seis meses comenzamos a introducir los cereales y el resto de alimentos. Como ya no seguía sacándome leche como antes, un día después de más de media hora, conseguí extraer solo 20 ml. Intenté la opción manual, pero mis pechos no respondían. Esperé un día para ver si las hormonas conseguían hacer su trabajo y producir más leche, pero nada. 

Con el inicio de nuevos alimentos Maya ya no tomaba tanto pecho y noté como no lo aceptaba de la misma manera. Se irritaba en seguida, como si no le saliera todo lo que ella quisiera o cuando ella quisiera. Habíamos pasado de "todo mi alimento es pecho", a "solo por la noche para dormir" y de ahí a "no gracias, dame bibe que sale antes y mucho más".

Maya no ha vuelto a pedir pecho, ni a acercarse para mamar. Ha sido nuestra primera "separación" natural desde que nació y he de decir que emocionalmente no lo he llevado muy bien. Probablemente otras madres estén deseando poder comenzar con la leche de fórmula, en cambio yo hubiera dado el pecho a Maya hasta pasado el año (o más) de edad. 

He entendido que el destete no significa que no quiera estar conmigo, sino que es un proceso de maduración y de desarrollo, y que mi bebé está dejando de serlo con todo lo bueno y lo malo que supone. Al fin y al cabo ella es la que me (nos) marca los tiempos y los planes. 

viernes, 15 de mayo de 2015

La teta asustada

¿Pueden las mujeres dar de mamar en cualquier sitio público?


Escojo para hoy el título de una película peruana "La teta asustada" porque me sirve para hablar de una polémica que nunca pasa de moda. Hace varios días lo volví a leer en un diario digital y la pasada semana una blogger (Marujismo) se hacía eco del asunto. 80.700 resultados en castellano si buscas en Google "amamantar en público". Y la verdad es que el tema da de sí, da igual dónde y cual sea tu posición social, la conclusión a la que llegamos es que está feo dar el pecho en lugares públicos

Taparse o no taparse, ésa es la cuestión


Venden unos curiosos fulares con la intención de que nos tapemos y cubramos a nuestros bebés para no sentir pudor. Pero el pudor ¿de quién? ¿del que mira o del que se siente observado? Y yo me pregunto, si doy el pecho en plena calle y alguien se siente perturbado y es por eso que no me mira ¿por qué me tengo yo que tapar? ¿por qué no venden "tapaojos anti lactancia materna en público" para los demás?

Imágenes de la cuenta de Twitter de Louise Burns, antes y después de que le ordenaran tapar a su bebé

Es cierto que la primera vez que Maya se puso a berrear en plena calle porque tenía hambre, lo pasé mal. Recuerdo que entramos en varias cafeterías porque no me sentía cómoda en ninguna (o no había sitio, o la única mesa se encontraba junto a la puerta de entrada o junto a la ventana, o no había mesas apartadas y semi-ocultas de miradas). Maya seguía llorando y yo no podía decirle, "ya cariño, mamá está buscando sitio y sabe que tienes hambre, pero si te callas todos estaremos mejor". Finalmente entramos en una que cumplía todos mis requisitos, así que me levanté discretamente la camiseta y le di de mamar. Poco a poco me tuve que acostumbrar. Las salidas con amigos fuera de casa fueron otro obstáculo, pero en mi mente sopesaba los pros y contras y siempre estaba la misma idea "Es tu hija y tiene hambre. No te preocupes por lo demás". 

En el estado de Texas las mujeres tienen derecho a amamantar donde quieran, pero eso no impide que en tiendas y otros lugares públicos se les pida ir al baño para dar el pecho

Indudablemente sentía cómo podía incomodar a otros. Antes de ser madre yo también me giraba cuando veía a una mujer dando el pecho. No obstante también he vivido anécdotas en las que  desconocidos se han sentado junto a mí para ver cómo comía mi hija, sin más. No por ver un pecho o porque tenga alguna connotación erótica. Sólo por ver lo sana y natural que está creciendo y por el vínculo que estamos creando. 

Aún así sigo sin entender cómo exhibir escotes en publicidad es lícito y nadie se rasga las vestiduras y dar de mamar en público, en cambio, nos altera. Algunos lo llaman "el reto de la mujer moderna" o "esto es cosa de hippies" como si el hecho en sí fuera una propia moda caduca que en pocos años deje el paso a otra. No quiero abanderar ninguna causa sobre la lactancia materna en público. Las opciones están ahí. Cada una es libre de elegir cómo y dónde da de comer a su hijo/a. Pero la información y la divulgación es fundamental. 

"Gisele Bündchen la lía parda subiendo una foto a las redes sociales dando de mamar a su hija en plena sesión fotográfica" Texto recogido de un medio digital poco serio

Y tú ¿has dado el pecho en público? ¿te has sentido intimidada? ¿crees que se deberían seguir fomentando esta serie de debates?
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